miércoles, 27 de enero de 2021

Algo en la Sangre (Biografía secreta de Bram Stoker) - David J.Skal

 Buenas tardes queridos lectores cafeteros...

Hoy vengo a reseñar un libro que me ha tenido en vela durante dos semanas en las que, tengo que reconocer, he permanecido obsesionada y atrapada sin remedio en el universo que el estudioso y especialista en la cultura del horror David J. Skal ha conseguido crear.

De una forma sumamente cuidada y detallada, Skal nos describe a la perfección la vida de un niño que hasta los siete años permaneció enfermo e inmóvil en la cama, con una madre que convivió con las consecuencias más cruentas del cólera y un padre que únicamente aspiraba a que su hijo ocupara el cargo de funcionario público que él desempeñó toda su vida.

Y su hijo lo hizo...combinando este trabajo con sus estudios matemáticos en el Trinity College, su cargo de presidente de la Sociedad Filosófica, y su participación activa en el equipo de atletismo y de fútbol, este jovencito demostró que la misteriosa enfermedad que le inmovilizó en un catre no iba a poder con él mucho más tiempo.

Entregó toda su vida al trabajo, ya que posteriormente sabemos que dedicó varios años a la crítica teatral para varias revistas en la época (la mayor parte del tiempo sin cobrar por ello), hasta que gracias a este mundillo del teatro conoció a su mentor, ídolo y maestro Henry Irving, un actor en pleno apogeo que en aquélla época encontró en Bram Stoker a su representante, secretario, organizador y "chico para todo".

Junto a él tuvo la oportunidad de dirigir el gran teatro Lyceum de Londres, en el que se representaron obras cumbre de la literatura como el Fausto de Goethe, Macbeth o Hamlet de Shakespeare.

Podríamos decir que, al mismo tiempo que hacía sus "pinitos" como escritor de varios relatos y pequeñas novelas, Stoker se entregó en cuerpo y alma a Irving, siendo prácticamente su sombra, siguiéndole allá donde iba, organizando su agenda y sus giras, y acompañándole hasta el mismo día de su muerte.

Muchos creen que Stoker se basó en el vasallaje y dominio de Henry Irving para crear al personaje de su conde más famoso...

En este libro no sólo nos encontramos con un retrato perfecto de Bram y de su vida si no con una descripción sumamente interesante de sus relaciones con grandes personajes y genios de la época: la familia Wilde y el propio Oscar, Walt Whitman (al que le escribió un par de cartas que a día de hoy suscitan todo tipo de teorías sobre las posible identidad sexual de Stoker, ya que expresa una admiración desmedida hacia el autor denominándolo incluso "esposa para mi alma"), el novelista Thomas Henry Hall Caine, etc.

Una de las cosas que más me ha impresionado es el paralelismo que realiza Skal de la vida de Stoker con la del gran Oscar Wilde Ambos compartieron la misma época convulsa, ambos convivieron con los relatos fantásticos y de terror que habían dejado genios como Poe, Sheridan le Fanu o Goethe...ambos se obsesionaron con la misma mujer (Florence Balcombe tuvo un affaire con Oscar en su juventud, a pesar de que posteriormente se casó y permaneció toda su vida junto a Bram), ambos tuvieron grandes amistades masculinas (aunque uno de ellos llevase una vida mucho más disoluta y abierta en ese sentido que el otro) y ambos crearon una obra cumbre que les granjeó la fama y la polémica a partes iguales, en las que recrearon sus mayores miedos y sus mayores inquietudes.

Se dice también que ambos fallecieron por complicaciones con la misma dolencia...la temida sífilis.

En fin lectores, no quiero entreteneros más porque esta reseña va a acabar resultando excesivamente larga y quiero que leáis y os sumerjáis con vuestros propios ojos en este maravilloso universo que vio nacer y crecer al padre de Drácula, uno de los mayores y más famosos hitos del terror que a día de hoy sigue cosechando tantas teorías y polémicas, como adaptaciones y menciones en teatro, cine y literatura.

Que tengáis una buena y misteriosa noche lectores, y nos olvidéis: "entrad libremente, por vuestra propia voluntad y dejad parte de la felicidad que traéis con vosotros"






domingo, 17 de mayo de 2020

Benditos rincones de lectura...

Me dejo caer por aquí para hablar de una de las cosas más importantes de las que debe disponer cualquier buen lector que se precie...un rincón de lectura.

¿Qué es un rincón de lectura? Para mí es el sinónimo perfecto de Santuario, un lugar en el que sentirte tan relajado y tan cómodo, que puedas ser capaz de perder la noción del tiempo y el espacio de forma que únicamente existáis tú y tu libro en mitad del infinito. Un oasis en mitad del desierto de las preocupaciones, la rutina, el estrés del día a día...un Nirvana únicamente alcanzado cuando en ese momento del día te sientas, te acomodas, coges tu libro, tu taza de té/café, respiras ese humillo tan reconfortante que despide la bebida elegida, abres tu novela y...en fin, desapareces, te sumerges y viajas.

No hay una sensación más paradisíaca en el mundo que la de acudir a tu rincón de lectura y adentrarte en las historias, en las palabras, en las voces...volar dentro de cada universo literario y descubrir que no hay nada más, que por fin eres libre después de un día de agobios, tareas, correos, llamadas, ir, venir.

Un lugar donde no hay horizontes, no hay normas ni leyes, sólo las de tus ojos recorriendo las palabras y decidiendo dónde detenerse a reflexionar, a respirar hondo o a repetir un párrafo demasiado intenso, tan sorprendente que tienes que volver a leerlo.

Rincones de lectura...de tan diversa índole como lectores hay en el mundo.
Los hay librocubicularistas, que leen en la cama, los hay que tienen un lado propio del sofá, una butaca, una silla, una mecedora vieja, incluso los hay que leen en una alfombra en el suelo, o que prefieren ir a una biblioteca. Da igual cuál sea tu rincón, o si tienes varios, o todos, lo importante es que ESE es un momento enteramente tuyo, en el que nadie puede entrar y que nadie te puede quitar.

Yo personalmente tengo varios rincones, pero hay uno, uno especial, ese en el que si me siento es para no levantarme en un par de horas al menos, ese en el que cualquiera que me conozca sabe que si me encuentra ahí no debe molestar ni dirigirse a mi persona porque no me encontrará...en ese momento estaré lejos...muy lejos.

Algún día os contaré la historia de mi vieja mecedora y de cómo llegó hasta mí en el instante en el que más la necesitaba, para convertirse en parte fundamental de mi vida y de mi día a día. Ella es insustituible y no importa las veces que me mude y lo lejos que vaya, siempre vendrá conmigo.

Pero como decía el gran Michael Ende, esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

Buenas noches.




jueves, 27 de diciembre de 2018

Cuentos victorianos de Navidad

Buenos y tempranos días un Jueves en plena época navideña...

¿Y a quién no le gusta la Navidad?

En mi opinión, ni siquiera es una cuestión de que guste o no la navidad, ni de que entremos al juego de gastar y comprar, ni tampoco es cuestión de ser más o menos "familiar".

Por encima de todo la navidad es hogar, es degustar todas aquéllas comidas más elaboradas que no tienes el lujo de disfrutar el resto del año, es turrón, es chocolate caliente, es roscón, son conversaciones eternas y risas después de la cena, es colocar las luces del árbol, son regalos y detalles (sin importar precio) que hacen que te des cuenta de que los tuyos te conocen y saben lo que te gusta...sinceramente, me parece absurdo que a alguien no le haga sentir bien todo eso.

De hecho, no en todas las épocas la navidad se ha vivido de la misma manera, ni la humanidad ha tenido el nivel económico en general que se tiene ahora. Era más común sencillamente reunirse frente a un fuego después de una cena familiar y dedicarse a contar historias, anécdotas sucedidas durante el año...o a leer.

Sí, leer...es más, durante la época victoriana (s.xix) fue cuando realmente se puso en boga el comercio del libro, y la mayoría de la gente se dedicaba a regalar libros por navidad para poder leerlos junto a familiares y/o amigos en Noche Buena. Se realizaron tiradas baratas para que su adquisición fuese extensible a todo tipo de bolsillos, y se lanzaron números especiales en determinadas revistas que contenían relatos y "cuentos" navideños para todos los públicos.

¿Se os ocurre algo mejor que estar frente a un fuego (o radiador, o estufa, o manta, lo que sea mientras te mantenga calentito) con la barriga llena y con un chocolate caliente en la mano, y poder recitar unos pasajes de la maravillosa Canción de Navidad de Dickens?


Pues que sepáis que para una inmensa mayoría, ese era el significado más puro de la Navidad.

Y esa es la esencia que recogen los relatos del libro del que os vengo a hablar: "Cuentos victorianos de navidad", una recopilación de relatos que publicó Alianza Editorial el año pasado y que, con una edición francamente preciosa, te sumerge en la magia y en el ambiente más navideño.

Varios autores ponen su pluma aquí a nuestro servicio para deleitarnos con todo tipo de cuentos, como aquél que sirvió de base al propio Dickens para escribir su novela antes mencionada "Canción de Navidad" (un auténtico esencial en estas fechas).

Os lo recomiendo porque realmente todos estos relatos, además de salir de la imaginación de escritores muy consagrados y que significaron mucho para la época como Sir Arthur Conan Doyle, Anthony Trollope o el ya mil veces nombrado Charles Dickens, tienen esa sensación de hogar de la que os he hablado antes. Al leerlos te transportas inevitablemente a sentir el calor de la chimenea, la comodidad de una manta suave, y el penetrante olor de un buen chocolate caliente recién hecho...


Dicho esto...espero que tengáis unas felices y lectoras navidades, y que vuestra entrada en el 2019 sea de libro!

Nos leemos!

jueves, 20 de septiembre de 2018

Hyggelig

Retomo este blog después de más de un año...hablando de algo que seguro que os sonará

El Hygge.

Probablemente estaréis más que hartos de escuchar hablar de este movimiento que lleva toda la vida existiendo en Dinamarca pero que ahora, gracias al famoso libro escrito por el investigador de la felicidad Meik Wiking: "Hygge, La felicidad en las pequeñas cosas", se ha convertido en toda una moda.

Una moda que realmente (los que llevamos amando las cosas sencillas desde que el mundo es mundo) ha existido desde siempre, solo que ahora hemos adoptado su denominación extranjera para darle un nombre más simbólico y pegadizo.

El Hygge tiene muchas formas de expresión, y es mucho más extenso y amplio que una simple decoración con velas, mantas, cojines y chimeneas (si caéis en esto entonces estáis entrando en una moda más basada en el consumismo y el ansia de gastar por gastar, y eso es totalmente Anti-Hygge).

Algo Hyggelig, en mi opinión, es cualquier cosa que te lleve a disfrutar de los pequeños momentos, ya sean sólo, con amigos, con pareja o con tu familia. El Hygge es todo lo que tú quieras que sea, todo lo que a ti te aporte paz. relax y comodidad.

No hay una decoración Hygge, no hay una forma de vestir Hygge, ni un libro ni una serie o una película que sean "Hygge"...NO. Basta de capitalizarlo todo, basta de destrozar un término tan puro, simple y lleno de significado para convertirlo en una estrategia de marketing.

Este término ha servido durante siglos a los daneses para, en sus interminables épocas de auténtico frío, cielos encapotados, días grises, sin un rayo de sol que te haga sentir una mínima calidez...ser capaz de crear TÚ mismo esa calidez. La calidez de un buen café caliente, de una buena manta y un buen libro frente a la chimenea, la calidez que te aportan tus amigos, tus familiares, tu cafetería de toda la vida, tu película favorita..etc

Los momentos Hygge no los producen irse al Ikea y comprarse veinte cojines, treinta velas perfumadas, dos mantas nórdicas súper cuquis que hagan juego con las cortinas, colocarlo todo para que quede bonito y hacerle una foto para subirla en Instagram. ESO amigos míos, NO es Hygge. Eso es capitalismo y postureo (cosa que todos tenemos, yo incluída).

Pero no podemos creer de verdad que eso sea lo que quieren transmitir los daneses con este término, y tampoco podemos pensar que es un término nuevo y moderno, anteriormente ajeno a nosotros.

¿Cuántas veces has estado tomándote una cerveza con unos amigos y has pensado "esto es felicidad"?,
¿Cuántas veces te has tomado un café calentito en tu casa viendo llover por la ventana, con tu mantita y tu pijama y has pensado "ahora mismo no podría ser más feliz"?
¿En cuántas ocasiones has mantenido una sencilla charla con alguien dando un paseo por tu barrio, o comiendo pipas en el descansillo de alguna casa y has sido consciente del momentazo feliz y enriquecedor que estabas viviendo?

Pues ESO es Hygge, ni más ni menos.

He aquí mi aportación y mi opinión al respecto.

Y para terminar, una foto-postureo.
En realidad, esto es lo que yo considero que es el más puro Hygge para mí (ya que hay tantas formas de vivirlo como personas somos en el mundo)


Nos veremos por aquí más a menudo? Quién sabe...
Buen día a tod@s los que por casualidad me leáis.

lunes, 8 de mayo de 2017

Sofía Rhei - Espérame en la última página (fragmento)

"La mayoría de las enfermedades nos las causamos nosotros. Por eso, para curarlas, hace falta una herramienta capaz de penetrar en lo más secreto, en lo más vulnerable de nosotros mismos. ¿Existe algo que pueda llegar más adentro, calar más profundamente en el alma que un libro? Solo lo que nos hace mella puede levantar lo enquistado, rascar lo podrido. El miedo al dolor solo puede combatirse con un dolor cálido, sin miedo. Hoy vamos a hacer una cosa diferente. Puede llamarlo "invocación", si lo desea. Pero no se asuste, Silvia, no ponga esa cara...Vamos a solicitar la ayuda de alguien que ya no está entre nosotros, pero que siempre lo ha estado y lo seguirá estando gracias a que tuvo la generosidad de comunicarnos cuáles eran los monstruos de su mente. Permítame que le presente a mi amiga Mary Shelley..."

[...]

"...Todos somos el monstruo -aseguró él, solemne-. Todos somos Frankenstein. Basta con mirarnos en el espejo adecuado para que resulte evidente. Estamos hechos de pedazos de cosas muy diferentes, todos tenemos partes que han muerto y que han renacido. Todos ocultamos cosas, todos nos escondemos, y en muchas situaciones nos da miedo mostrarnos tal y como somos. En todos nosotros hay una parte agresiva. Es muy frecuente proteger a los demás de ella volviéndola contra uno mismo. En esta agresión que viene de dentro, y que tanto sufre el monstruo de Frankenstein, se cimienta la poca autoestima.
- La poca autoestima, ma chère, tiene una parte de búsqueda inconsciente del castigo y el reproche. Hay cierta recompensa en esa atención, aunque sea negativa; un goce prohibido al explorar los límites, al sentirse un marginado, un incomprendido. Y uno cree que ha perdido el derecho a actuar porque no se siente parte de ellos. Y cuando no puede actuar, cuando sus vías de acción están bloqueadas, cuando le cortan las alas, empieza la obsesión.
- Como le sucede al monstruo, como nos sucede a todos los monstruos, la clave está en conseguir la propia supervivencia emocional. Y esto solo se logra actuando, encontrando la manera de actuar. "Everyone is a moon and has a dark side which he never shows to anybody", como decía Mark Twain. Todo el mundo es una luna, y tiene un lado oscuro que jamás le muestra a nadie. Lo primero es ser capaz de percibir esa oscuridad en uno mismo, y ese paso, mi querida Silvia, usted ya lo ha dado.
Y entonces ella comprendió, sin sombra de duda, que el hombre que pronunciaba esas palabras había estado en el lugar en el que ella se encontraba en aquel momento, alguien que conocía mejor que nadie el agujero de la culpa, de la vergüenza: alguien que se había perdido el respeto y que se había fallado a sí mismo una y mil veces. Y supo que, precisamente por eso, sería capaz de sacarla de allí."